miércoles, 31 de diciembre de 2008

THERE IS NO DEATH IN THIS WORLD, ONLY FORGETFULNES "No existe la muerte, sino sólo el olvido"(Por Raúl Ciudad Enríquez).

Esta frasé la leí en uno de mis libros de cabecera, Libro de réquiems, que desde aquí recomiendo a todo el que esto lea y a ti también, por supuesto, y desde entonces no he podido olvidarla.
Te extrañará que te escriba cuando ha pasado casi un año de tu despedida, pero sólo tienes que recordar la frase que arriba tienes para comprenderlo. Y yo no he podido olvidarte, Vicente, eres el padre de mi más antiguo amigo y uno de los mejores que nadie puede tener, y últimamente hemos compartido él y yo momentos, muchos o pocos, pero a buen seguro que de gran valor para ambos.
¿Y nuestro Real? Sólo hay un equipo en el mundo capaz de remontarle doce puntos al Barça, y ese es el nuestro, el mejor club de la historia, a pesar de que ahora esté gobernado por algunos ineptos que no merecen pertenecer a esta egregia institución, qué tardes pasábamos, y cómo te veía desesperarte y sufrir, gritar y emocionarte, apoyar la cabeza en una pared, hundido, porque el Compostela nos había empatado a 3 en el último minuto.
Y cómo te reías, Vicente, cuando te imitaba a José Ángel de la Casa, comentarista de fútbol en la Primera, repítelo Raúl, “la juega Nadal, Nadal para Hierro, Hierro para Alkorta, Alkorta para Ferrer”, mira Jesús tu hijo, es que lo clava, sí la verdad es que sí, repítelo otra vez, y yo lo repetía, “Gool de Caminero a pase de Goikoetxea”, y te reías de manera franca, y yo también.
Réquiem. He aquí mi humilde y tardío réquiem. ¿Tardío? Quizá no, porque he oído que en la eternidad no existe el tiempo, ¿no es así?

Un abrazo fuerte.

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