Hola mi amor. Siento tener que darte una mala nueva.
Juan, tu compadre, tu primo, tu amigo, tu compañero….. nos dejó ayer, 28 de marzo, poco antes del amanecer, las seis menos unos minutos, a pesar de todo el inmenso amor del que estaba rodeado e intentaba mantenerle aquí.
Pero no fue suficiente. Luchó como un titán, como tú, sin una queja, sin una mala cara, sin desaliento, siempre con esperanza, con fe, con todas sus ansias por seguir viviendo y disfrutando con su Aniti, con sus NIÑAS, con Manuela (aunque a veces le hiciese explotar como una gaseosa que después de perder el gas se hacía más dulce), con su familia de sangre, Tere, María, Boni, valiente, dulce y luchador Boni, Carlos (y siento no poder añadir a más hermanos), con sus preciosas y encantadoras sobrinas (y no conozco a sus sobrinos, pero seguro que también le hacían disfrutar).
Y con su familia “política”, a la que siempre nos hizo sentir que éramos de su sangre, con su “sobrino predilecto”, no necesito decirte quien es, que siempre sabía sacarle una sonrisa y unas palabras, por débil que estuviese.
Con sus compañeros, con los amigos que hacía donde quiera que fuese, (los últimos que he conocido son los de Montijo, y que lujo y que orgullo de amigos).
Con ayudar a cualquiera en problemas de bricolaje (una de sus especialidades, entre otras más importantes, como su saber estar, acompañar, aconsejar, animar, enseñar, y, sobre todo, hacerte sentir valorado y querido).
Con el campo, con los espárragos, los cardillos, los “yerburajos” que decía yo, y él sabía convertir en comestibles.
Yo que sé, Vicente, es imposible expresar aquí todo lo que le importaba y quería y le aferraba a la vida. Que te voy a contar a ti. Que me siento muy triste. Que me falta otra sombra donde cobijarme. Pero que le prometo intentar, a partir de las raíces de su árbol inmenso, arropar a mi prima y a sus niñas. Que no se quedan solas, que todo lo que él sembró servirá para abonarlas.
Y que me consuela intentar creer en los cuentos, en las fábulas, en las religiones, en la imposibilidad de que no haya otra cosa, otra dimensión, en la injusticia de que el cuerpo muera y la esencia se evapore, en que la gente maravillosa como vosotros desaparezca cuando el corazón se pare.
Esta noche, cansada, dolorida, impotente, me queda la ilusión de poder soñar que estabas al lado de su cama, esperándole, cogiéndole de la mano y levantándole con toda su vitalidad, y más aun, haciéndole de guía hacia la luz, en esos nuevos caminos, llevándole a unos centros de ciudades donde tomar unos vinos en vasos muy finos, transparentes, con tío Alonso, acompañando a mi padre, tu con tu guitarra y Juan con su entusiasmo y sus palmas calladas y su cara de satisfacción, con suerte también con la colaboración de Carlos Gardel, a cantar tangos.
En ese sitio donde se tima a los trileros en los rastros y donde los lucios de treinta kilos saltan deseando que los pesquen.
Donde os sintáis tan felices y orgullosos por los hijos que tenéis como estabais en esta dimensión.
Y arreglareis miles de instrumentos y electrodomésticos celestiales con tío Casimiro, (¡ cuanta sombra nos daba su árbol y su sonrisa y su aura especial!), ayudándoles con tu alegría y tu apoyo moral( y unos tacos de jamón y queso y unos vasitos de vino de tu bodeguita), porque la técnica era suya.
¡Que contentos os habréis puestos al reencontraros donde sea eso!
Bueno, vale, hoy estoy triste, todos los que conocimos a Juan estamos tristes. Pero también se nos asoma una sonrisa por haber tenido la suerte de haberle conocido.
Si mi sueño continúa……. ¡hasta siempre Juan, volveremos a vernos¡
Y si no, gracias por haber existido y por haber tenido la suerte de que formases parte de nuestra vida.
Te quiero.
Marisi
lunes, 30 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario