Fue un fin de semana de esos del mes de mayo en que se adivina la llegada del verano y que nos permitió disfrutar de tu compañía.
Nos ha parecido interesante mantener presentes esos momentos, junto al resto de los que hemos pasado juntos, pero esos en especial porque además de ser maravillosos, fueron en nuestra tierra.
Lo cocinó Marivi,
El bonito era de Santoña,
El horizonte, todo el Cantábrico,
El comensal Vicente,
¡Que más se puede pedir!
Simplemente recordar que la vida está llena de pequeñas vivencias, y que las más sencillas, indudablemente, siempre son las mejores.
lunes, 14 de enero de 2008
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