Me cuesta escribir, ha pasado poco tiempo, pero la verdad es que por otra parte es una delicia poder contar cosas sobre él. Cosas que han quedado para siempre en nuestras vidas. Ser la prima más pequeña de “los Cabrera”, era una ventaja, creo que nadie habrá tenido tantos “abuelos y abuelas” (mis tíos y tías) ni tantos “tíos y tías” ( mis primos hermanos ) como yo , durante un tiempo me molestaba en aclarar las cosas : “ no es mi tío , es mi primo”, o “ no es mi abuela, es mi tía”, ante la cara de desconcierto de quienes preguntaban, pero llegó un momento en que deje de aclararlo…porque qué más daba …
Ser la más pequeña ( hoy ya no soy una niña ) hizo que con mis primos yo no empezara a tener una relación más estrecha, hasta hace unos años…eso no quiere decir que antes no la hubiera , sólo que era diferente…al fin y al cabo yo era de la edad de la mayoría de sus hijos…
Pero en casa siempre hubo un referente, mi madre, la tita Manuela, ahora mismo la única tía carnal que le quedaba a tu padre por parte de los Cabrera, aunque también está tío Patricio. Y desde pequeña he escuchado a mi madre partirse de la risa cada vez que se acordaba de Vicente y Manolo el de Valladolid, cuántas veces me ha contado las que le liaban a la pobre en casa de “Papa Lolo” y “Mama Oña”, durante el tiempo que pasaron con ella. Siempre le escuché decir lo inteligente y cariñoso que era. Con el tiempo yo misma supe cómo era Vicente, ese hombre con la barba blanca que tocaba la guitarra y que tenía una mujer muy guapa, un encanto de mujer.
Entraba en casa de mi madre y se sentaba a hablar con ella, le preguntaba por su achaques, por los “muchachos”…sé que mi madre va a echar de menos esas visitas, en las que Vicente le contaba cómo iban las cosas con Alberto, cómo le iban a María….
Recuerdo el día de mi boda….es que no habíamos terminado de comer y él ya estaba bailando con Marisi, con Felipe , Antonia, Ana , Félix, Juanito el sevillano…la de veces que habré visto ese vídeo y me habré reído diciendo que no tenían remedio, que ni a terminar de comer pudieron esperar…cuándo le contaba a Juanito el sevillano que era la primera vez en muchos años que todos los primos estaban juntos, porque no faltaron…vinieron todos…bueno alguna ausencia…pero prácticamente todos…
Recuerdo cuando Sergio llegaba corriendo a casa y me decía: ha llegado tío Vicente a casa de abuela, y me ha enseñado un juego de matemáticas…y he sido capaz de hacerlo…cómo le gustaban a Sergio tus juegos de matemáticas….y mira que a veces se volvía loco el pobre dando vueltas a lo que le decías…pero le encantaba encontrarte luego y decirte todo orgulloso “Tío Vicente, ya he averiguado el resultado”…
Quizá la distancia, la diferencia de edad, y miles de cosas más….hicieron que no estuviéramos tan cerca…aunque siempre lo estuvimos…pero lo que sí hubo siempre es mucho cariño y besos cuando nos veíamos.
Y esa noche del 6 de enero, creo que me perdí por Madrid porque en el fondo no quería llegar allí….era asumir que ya no estaba….y fue doloroso.
miércoles, 16 de enero de 2008
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