martes, 22 de enero de 2008

RECUERDOS (Por Manuel Villar)

Marisa, su mujer, fue mi compañera de trabajo durante varios años, trabajamos codo a codo con los mastodónticos ordenadores de aquellos tiempos (año 74) en un Centro de Explotación Informática. Entonces estaba soltera. Una vez casada conocí a su marido, Vicente y tuvimos las oportunidades de vernos varias veces en otros tantos acontecimientos sociales y personales con nuestras respectivas parejas y otros dos matrimonio más íntimos. Dejé de verlos varios años después y siempre, siempre, que volvíamos a encontrarnos se reavivaba aquella amistad con cariño, ilusión y afecto. ¡Parecería que no habían pasado los años! Y todo porque cuando encuentras en la vida personas como Marisa y Vicente ese afecto no se borra nunca. Con Vicente siempre abordábamos temas de sus clases, de sus alumnos, de sus dificultades, y siempre me hacía la misma reflexión, con este profesor es imposible llevarse mal: Sencillo, afectuoso, abierto y responsable. Te echaré de menos en nuestros próximos encuentros.

No hay comentarios: