"Te reías, te reías, ¡Increíble! "
-No lo entendías y, por ser el mayor del grupo o al menos aparentarlo por tus incipientes canas, te afanabas por dar explicaciones a los "seguransas" (en nuestro chapurreado portugués).
<< Touto mayor, tener hasta una minina>>
-¿Ya sabes por qué?- No me dejaban entrar en el Casino de Estoril porque creían que era menor de edad; simplemente por apariencias de mi menudez y estatura, pues, como tú bien sabías, era la mayor de las féminas y con una hija ...
¡Qué buen rato!
No sólo fue esa la única pega e impedimento que nos pusieron a la entrada, también hubo alguna más por nuestra informalidad en el vestir.
Al final, con la consiguiente presentación de documentación y algunos cambios en la indumentaria, todo estuvo solucionado. ¡Allí entramos todos! ¡Qué proeza!
¿Lo recordáis? ¡Claro que sí! ¡Cómo no recordarlo! Como también recordaréis los anocheceres amenizados por esas guitarras y esas voces.
¡Cómo se aglomeraba y aplaudía el público!
Y, desde luego, no faltó el hurto, precisamente en tu coche con la consiguiente visita a la "comandasau".
Por aquellos días murió el Papa Pablo VI; ya habréis adivinado en el tiempo que sucedió.
Son recuerdos. Buenos, buenísimos recuerdos.
Como tantos vividos juntos.
lunes, 14 de enero de 2008
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