viernes, 18 de enero de 2008

NUNCA ME GUSTARON LAS MATEMÁTICAS (Por Serlinda Vigara)

Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi entrar en clase, estaba recostada sobre mi silla y no pude evitar sonreír al ver al hombre que me habían descrito tantas veces mis hermanas mayores:

“Cuando estábamos nosotras en el insti, le llamábamos Papá Noel, ya sabrás por qué cuando le veas…”

Entraste sonriendo, y a pesar de ese ruido insoportable que hacen los chavales de 3º de la E.S.O en cualquier asignatura, comenzaste la clase, sin dejar de sonreír.

Sonó la campana, y como siempre, a mí no me salían las cuentas.

Pasaron los meses y llegó el día que todo alumno teme, el día en que te sacan a la pizarra.

Cuando noté tu mirada sobre mí, me hice la tonta, miré para otro lado y escuché tu risa al ver mi reacción estúpida. Me levanté rápida y cabizbaja.

Estabas sentado en la butaca mirando cómo la tiza temblaba ligeramente entre mis dedos.

-¿Pero a ti qué te han hecho las matemáticas? Me dijiste negando con la cabeza.

-Es que…nunca me gustaron- respondí sin mirarte apenas.

Cuando volví a dirigirte la palabra ya estabas a mi lado con las manos metidas en los bolsillos, te sacaste una, cogiste la tiza y me explicaste, despacio, muy despacio, cómo se resolvía el problema.

Al volver a mi sitio, sonó la campana, y por muy extraño que sonara para mí, aquel día me salieron las cuentas.


Hasta ahora no me había dado cuenta de lo importante que fue ese momento en mi vida.

Fue el día que conocí tu destino cuando me vino a la cabeza este recuerdo, con unos matices tan definidos como si los hubiera vivido ayer. Si cierro los ojos te veo en la pizarra y me siento, como me sentí aquel día:

Agradecida.

No hay comentarios: